POESÍA: FLORENCIA MINICI

El viernes 6 de octubre, en el marco del VII Festival de Poesía Latinoamericana de Bahía Blanca, Florencia Minici visita la Escuela Normal Superior de la UNS. Unos días antes leemos una selección de poemas para que nos quede sonando un poco de su música en la cabeza:

La selección de poemas haciendo click acá

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TRABAJO PRÁCTICO: EL QUIJOTE DE LA MANCHA

A partir de los capítulos seleccionados desarrollá uno de los siguientes temas:

  1. Sancho, el Quijote: caracterización de los personajes.
  2. Novelas de caballería: importancia en el motor de la acción y elementos parodiados.
  3. Visión crítica del mundo en El Quijote.
  4. Juegos textuales al interior de la historia: cuestiones de estructura narrativa.
  5. Ficción y realidad: dos categorías confusas.

DOCUMENTAL: “THE WOLFPACK” (2015)

Una yanqui medio jipi va a hacer el paseo del Inca y conoce a un peruano que la cautiva, con quien establece una relación única. La idea inicial del peruano era irse a vivir a Escandinavia y tener diez hijos para criarlos en una especie de isla social. En vez de eso tienen siete hijos y quedan estancados en un estadío intermedio: un departamento de contención en el Low East de Nueva York, como si fueran los de Lugano, donde crecen casi sin ningún contacto con el mundo exterior. El peruano alternativamente sale a buscar comida. Mientras tanto, la mujer y los hijos pasan las horas: mirando por la ventana a lo lejos la punta luminosa del Empire State y viendo películas que después recrean línea por línea usando trajes hechos de manera artesanal con restos de cosas. Hasta que el hijo del medio decide ponerse una máscara y salir al afuera. Eso progresivamente mueve una fuerza que había en el departamento y, contra el dogma del peruano, los lleva a todos hacia una vida más parecida a la normalidad. El documental se llama “The Wolfpack” (“La manada de lobos”) y amerita verlo una segunda vez sacando los subtítulos porque hay una dimensión gestual que es bastante tremenda.

WALTER WHITE PIENSA UN POEMA DE WALT WHITMAN

En un momento el ayudante de laboratorio le recita a Walter White un poema de Walt Whitman. La similitud fonética entre los nombres es evidente. White estaba diciendo que la química es una de las formas de la magia. El poema se llama “Cuando escuché al aprendiz de astrónomo” y dice así:

“Cuando escuché al astrónomo experto,
cuando las pruebas, las figuras, se ordenaron en columnas delante de mí,
cuando me mostraron los gráficos y los diagramas, para sumar, dividir y medirlos,
cuando yo, sentado, escuché al astronómo leer entre tantos aplausos en el salón de lecturas.

Qué pronto, inexplicablemente, me harté,
hasta levantarme e irme, vagando a solas por ahí,
en el místico y húmedo aire de la noche y, de vez en cuando,
miré hacia arriba en perfecto silencio a las estrellas.”

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CARTA A BILL GATES

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30 de noviembre 1999

Querido Bill Gates: 

Nadé delante de tu casa de ensueño el otro día, pero no me detuve a llamar. Francamente, los sensores bajo el agua me tenían preocupado. Me hubiera gustado echar un vistazo a “Lost on the Grand Banks” de Winslow Homer. Es un gran cuadro pero, hablando en calidad de amigo y conciudadano, los 30 millones de dólares que pagaste por él son demasiado. ¡EL MAYOR PRECIO PAGADO POR UNA PINTURA AMERICANA! Así que ¿por qué estás tan interesado en un cuadro de dos pobres pescadores perdidos en su bote, en lo alto de una ola, asomados a un muro de niebla? Ellos están tan alto como nunca lo van a estar, a no ser que el mar se ponga más feo. Van a morir, ya sabés, y no será una muerte bonita. En cuanto a vos, Bill, ¿cuándo estás en la Red? ¿te perdiste? ¿o encontraste? ¿Y el resto de nosotros, perdidos o encontrados, estamos en o dentro de ella?

Tu amigo, Allan Sekula

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“A UNA ALONDRA”

[Poema – Texto completo]

Percy Bysshe Shelley

¡Sé bienvenido, jubiloso espíritu!
No fuiste nunca un pájaro,
tú, que desde los cielos o cerca de sus lindes,
el corazón derramas
en profusos acentos, con arte no pensado.

Alta, siempre más alta,
de la tierra te lanzas
como nube de fuego;
por el azul revuelas
y cantando, te ciernes y, cerniéndote, cantas.

En dorados relámpagos
del sol, ya trasmontado,
donde se encienden nubes,
flotas tú y te deslizas
como gozo sin cuerpo que empieza su carrera.

La tardecita pálida y purpúrea, en torno
de tu vuelo se funde:
como estrella del cielo,
al ser día, invisible
eres tú, pero escucho tu voz dulce y aguda,

fina como las flechas
de la esfera de plata,
cuya viva luz mengua
en la blanca alborada,
y ya, sin verla apenas, lejana la sentimos.

Todo el aire y la tierra
de tus trinos se colman:
así, en la noche pura,
desde una nube sola,
derrama luz la luna y se inundan los cielos.

No sabemos quién eres.
Ya ti más parecido
¿qué habrá? De la irisada nube no fluyen nunca
gotas tan radiantes,
como de tu presencia nos llueven melodías.

Así un poeta oculto
en luz de pensamientos,
que entona sus canciones,
hasta sentir el mundo
temores y esperanzas que no advirtiera nunca.

Así un alta doncella
en torre de un palacio,
que alivia pesadumbres
de amor secretamente, con música tan dulce
como el amor, fluyendo de su estancia.

Tal dorada luciérnaga
en valle de rocío,
que esparce, sin ser vista,
aéreos, sus fulgores,
entre flores y hierba que a los ojos la ocultan.

Cual rosa retirada
entre sus hojas verdes,
deshojada por brisas
tibias, hasta que sienten desmayo, por exceso
de aroma, sus ladrones de vuelo fatigado.

Al son de los chubascos
de primavera, en hierbas relucientes,
a flores despertadas por la lluvia,
a todo lo que hubiere
de alegre, claro y fresco, tu música aventaja.

Dinos, ave o espíritu,
tus dulces pensamientos:
nunca oí una alabanza
del amor o del vino,
que tan divino arrobo, ardiente, derramara.

Los coros de Himeneo,
los cantos de victoria,
junto a los tuyos fueran
ostentación vacía,
aquello en que se siente alguna falla oculta.

¿Qué objetos son la fuente
de tu feliz gorjeo?
¿Qué campos, ondas, montes?
¿Qué cielos o llanuras?
¿Qué amor de semejantes y qué ignorar de penas?

En tu alegría clara
no caben languideces;
la sombra de la angustia
nunca a ti se ha acercado;
amas y el triste hastío de amor nunca supiste.

En vigilia o dormida,
pensarás de la muerte
cosas más ciertas y hondas
que nosotros, mortales:
si no, ¿cómo brotara tu arroyo cristalino?

Miramos antes, luego;
lo que no es lloramos:
nuestra risa más clara
se mezcla con suspiros;
da los más dulces cantos nuestro pesar más triste.

Mas si hiciéramos burla
de orgullo y odio y miedo;
si hubiésemos nacido
para no llorar nunca,
no sé si llegaríamos tan cerca de tu gozo.

Mejor que todo verso
de sones deliciosos,
mejor que las preseas
de los libros, tu arte
será para el poeta, ¡tú, que al suelo escarneces!

Si un poco me dijeras
del gozo que tú sabes,
tal locura armoniosa
brotara de mis labios,
que, como yo te escucho, el mundo escucharía.

TV: CONTRAPUNTO A FLUSSER

Lo “palpable” no en los escombros sino en la materialidad de una pantalla. Milton Läufer y el atentado a la AMIA:

“Yo vivía a media cuadra de la AMIA y estaba ahí cuando explotó. Fue durante las vacaciones de invierno de la secundaria y me había quedado toda la noche leyendo. A eso de las ocho de la mañana me fumé un porro y me fui a dormir escuchando “Shine On You Crazy Diamond”. No había nadie de mi familia en la casa, sólo la mujer que limpiaba, Soledad. Cuando empezaba el arpegio de guitarra, hubo algo que no se podría llamar un ruido, fue una presión particular, como si el espacio se hubiera contraído de golpe. La luz se cortó por un segundo. Cuando volví a escuchar sonidos, había un helicóptero sobrevolando y Soledad, que es peruana, llegó gritando “¡nos bombardean, papacito, nos bombardean!”, porque estaba muy marcada por los atentados de Sendero Luminoso. Salí al balcón y sólo había polvo, no se veía nada. A los pocos minutos alguien pedía frazadas por la calle a los que mirábamos por las ventanas o balcones (es el día de hoy que no entiendo bien por qué) y yo junté todas las frazadas de la casa y fui departamento por departamento pidiendo. Nadie sabía qué pasaba, la policía ni siquiera coordinaba las acciones (el que iba dando instrucciones fue un tipo que de casualidad tenía un megáfono), durante horas se pensó que había sido un escape de gas, ni sabíamos si teníamos que evacuar la zona porque se podía dar otra explosión. A pesar de haber estado casi nueve horas ahí y de haber sido testigo de cosas que deberían ser fuertes, recién sentí algo cuando a la noche me fui a lo de mi viejo y vi en la televisión cómo una losa del techo se caía y mataba a varios bomberos. Sólo cuando vi la escena en una pantalla lo que pasaba se volvió real.”

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