MITOLOGÍAS: SUPERMAN Y LA FIGURA DEL HÉROE

superman_shield-svgPara la antropología clásica del siglo XIX el “mito” como tal se extinguió cuando la mentalidad de las culturas orales fue reemplazada por la mentalidad filosófico/racional de las culturas basadas en la escritura. Sin embargo, los estudios sobre hermenéutica simbólica encabezados por Carl Gustav Jung y Mircea Eliade durante la primera mitad del siglo XX comenzaron a revelar un enfoque muy diferente sobre el mito. Según Jung, la razón de que los relatos míticos e imaginativos nunca hayan dejado de representarse a pesar del desarrollo de la filosofía y de la ciencia reside en que en ellos pervive un valor simbólico que constituye un alimento indispensable para la cultura.

 El mito es, así, la versión narrativa de un símbolo arquetípico.

 Uno de los arquetipos principales descubiertos por Jung es el del Héroe, y una de sus  manifestaciones mitológicas más populares de los últimos setenta años es la de los superhéroes. Las historias de superhéroes no han dejado de multiplicarse desde que el primero de ellos, Superman, viera su aparición en Action Comics en 1938.

 Chris Claremont, el clásico guionista de los X-Men de los 80, afirma: “los superhéroes quizá son la mitología de Estados Unidos. Estados Unidos no tiene una mitología propia. Escandinavia tiene sus sagas y leyendas, Germania su épica, España tiene al Cid.”

 El nacimiento del Superhombre

 En 1885, el filósofo Friedrich Nietzsche escribió su famosa obra Así habló Zarathustra, en donde popularizó el concepto de un “übersmench”, un super-hombre. Criticando la sumisión a los dogmas religiosos y a los autoritarismos del Estado, Nietzche afirmaba que el hombre debía ser superado, dando lugar a un “super-hombre”, un hombre constituido ante sí mismo como el único ser supremo, un tipo ideal y revolucionario que atestiguara su condición heroica afirmando, en toda su grandeza, su individualidad frente a las creencias paralizantes y caducas del mundo colectivo.

En la década de 1930, bajo una particular lectura de Nietzsche, Adolf Hitler anunciaba la llegada del übersmensch a través de la “pureza aria guerrera” del pueblo Alemán, declarándose él mismo la última manifestación de los héroes teutónicos y fundando un movimiento político ideológico que es considerado una de las mayores aberraciones de la historia humana: el nazismo o nacionalsocialismo.

Por esta época, dos jóvenes adolescentes de EE.UU. vendían a la compañía editorial DC Comics los derechos de Superman por 150 dólares. Este héroe que representa la nación americana fue la respuesta ficcional del capitalismo democrático liberal estadounidense frente al ideal hegemónico de Hitler. Contra la oscuridad de la crisis económica y de un mundo atravesado por la guerra y el terror de los estados comunistas autoritaristas, Superman se presentaba como el poderoso y brillante símbolo del triunfo de la democracia liberal americana. Posteriormente, Superman se desplaza de icono de la cultura popular estadounidense a figura arquetípica de la imaginación moderna. El propio nombre del personaje, “Super-man”, no es casual, sino más bien paradigmático.

 La idea de un Superhombre se relaciona con el mito del héroe solar. Su presencia repone la luz (la consciencia,  el orden, los valores sociales, “el bien”) contra las sombras de la noche (lo inconsciente, el caos, “el mal”). En períodos de confusión social, crisis y oscuridad, el héroe solar emerge como salvador del grupo colectivo. La figura mítica del superhéroe también surgió como una nueva síntesis imaginativa de elementos simbólicos, de un profundo período de crisis cultural. En el año 1929 la caída del sistema bancario estadounidense  golpeó los mercados mundiales sumiendo a la sociedad moderna en una profunda crisis financiera. Desempleo, hambre, caos e incertidumbre serían los signos de un extenso período que fue denominado la “Gran Depresión” y que se extiende durante una década, hasta finales de los años 30.

 El relato del héroe solar presenta su propia estructura arquetípica:

  1. Nacimiento y exilio
  2. Iniciación: el héroe pasa por una etapa de aprendizaje y a lo largo de su crecimiento va dando cuenta de virtudes sobrenaturales, debiendo atravesar determinadas pruebas de las cuales saldrá transformado. En esta instancia es común una “catábasis” o descenso a los infiernos.
  1. Apoteosis o deificación: finalmente el héroe asume su condición divina, cumpliendo su destino de salvador del mundo.

 Superman y la moral judeocristiana

A diferencia del übersmench de Nietzsche, que se encuentra más allá del bien y el mal, el código de conducta de Superman está implícitamente anclado en una moralidad judeocristiana y un sistema de valores liberal-democrático norteamericano.

La historia de Cristo, en el Nuevo Testamento, repite la misma estructura arquetípica solar: el nacimiento de una virgen, el exilio, el descenso al infierno y finalmente, la consagración, reformulándose en nuevos motivos.

Incluso los padres terrenales del superhéroe, Martha y Jonathan Kent, remiten directamente a aquellos pastores bíblicos del Nuevo Testamento que cuidaron a Jesús, el hijo celestial entregado a nuestro mundo por su padre para salvar a la humanidad. Las iniciales de los nombres de Martha (madre de un hijo sin pecado concebido) y Jonathan Kent (un padre trabajador, humilde y granjero), idénticas a las de María y José, padres terrenales de Jesucristo, no son casuales.

 El Camino del Héroe

En su clásica obra El héroe de las mil caras, el mitólogo Joseph Campbell realizó una exhaustiva comparación entre los mitos heroicos del mundo entero y describió la dinámica del arquetipo del héroe en un patrón narrativo que llamó “El Camino del Héroe”. Este camino es el de un viaje circular iniciado por una pérdida: una tragedia, un paraíso perdido. El héroe es llamado a emprender el camino para recuperarlo. Abandonando el mundo conocido, ingresa en “otro mundo”, un más allá salvaje y simbólico (un bosque, el mar, una caverna) en donde debe superar determinadas pruebas, las cuales comúnmente involucran la lucha contra monstruos y búsquedas extraordinarias que ponen a prueba sus virtudes heroicas. Finalmente, el héroe triunfa restituyendo lo perdido, e inicia el regreso, cerrando el viaje circular.

En la posmodernidad el “súper-villano”, contraparte necesaria del superhéroe, constituye el enemigo sin el cual este último no podría atravesar su camino heroico. Lex Luthor, el Duende Verde, el Joker, Dr. Doom y tantos otros, son las modernas versiones del monstruo arquetípico que el superhéroe debe vencer en su camino heroico.

Características diferenciales del superhéroe

  1. Superpoderes

Como señaló el filosofo y semiólogo francés Roland Barthes, en estos mitos modernos las explicaciones sobrenaturales se ven desplazadas por las tecnológicas: “a pesar del aparato científico de esta nueva mitología, hubo un simple desplazamiento de lo sagrado: el elemento religioso ha sido sustituido por la ciencia ficción.” (Barthes, Mitologías, 1957). En esta nueva mitología, la mayoría de los poderes de los superhéroes, como los de Superman, son de naturaleza explicable en términos científicos: naturaleza extraterrestre, mutaciones (como en los X-Men), experimentos científicos (como en Spider-Man, Hulk, Flash o el Capitán América) o artefactos avanzados (como Linterna Verde o Iron Man). En la historia de Superman, el “mar del inconsciente” que el niño-héroe debe atravesar ya no es el océano, sino que aparece simbolizado en el espacio exterior.

Sin embargo, con el tiempo, elementos maravillosos e incluso provenientes directamente de los mitos antiguos, pasan a ser campo de cultivo en la abundante proliferación de nuevos personajes, fusionándose con las características más típicamente sci-fi del género. Tal es el caso de personajes mítico-mágicos como Wonder Woman, Thor, Dr. Destino y muchos otros.

2. Identidad secreta: el arquetipo de La Máscara

La dualidad entre una identidad civil y una heroica está presente prácticamente en todos los relatos de superhéroes. Lo notable es que su máscara heroica parece revelar su verdadero rostro, es decir, su identidad genuina. Esto se literaliza en Superman, el cual lleva su cara al descubierto cuando porta su identidad heroica, mientras que, como Clark Kent, la disfraza con lentes, haciéndose pasar por un humano mediocre y corriente.

El pasaje al “otro mundo”, menos geográfico que psicológico, es el pasaje del hombre cotidiano a superhéroe. Ponerse el traje y la máscara significa pasar del mundo cotidiano al otro mundo, el de la aventura superheróica.

El hecho de que en las mitologías antiguas los héroes no tengan  una segunda identidad puede entenderse justamente como parte del desarrollo cultural de la consciencia, en el cual el lugar del individuo ha ido cambiando radicalmente dentro del orden social: en la antigüedad,  en la que el concepto de individuo es más bien vacuo, el héroe mítico encarna la figura del líder o rey, asumiendo la individualidad por el grupo colectivo.

 3. Uniforme distintivo y perfección anatómica

El físico del superhéroe, en el fondo, no se aleja tanto de los cánones grecolatinos. En la historia del arte, el héroe clásico se representa prácticamente desnudo o semidesnudo, a fin de resaltar su esplendor físico. La función del uniforme del superhéroe, pegado al cuerpo, parece ser la de representar la clásica fisonomía apolínea del héroe, preservando la “decencia” de las vestimentas.

4. Sentido de justicia y sistema de valores

“Superman no es Superman por poder volar sino porque vuela para hacer el bien” (Miguel Tovar)

 Como veíamos, el código de conducta del superhéroe, a diferencia de los héroes míticos de la antigüedad, se encuentra implícitamente anclado en una moralidad judeocristiana, emparentándolo nuevamente con el caballero andante medieval: altruismo, sacrificio, piedad, sentido de justicia y autocontrol serán los valores centrales de los superhéroes, convirtiéndolos en verdaderos ejemplos de rectitud moral, resplandecientes símbolos de inspiración colectiva.

La búsqueda de justicia del superhéroe puede ser considerada como política e ideológicamente ingenua. A diferencia de los héroes prometeicos, revolucionarios, que se proponen cambiar el status quo, el superhéroe es el primer defensor del orden establecido. Al sustentarse su accionar en un sistema de valores democrático liberales, este debe apegarse a la ley como modelo de conducta. El propio accionar al margen de la ley suele estar apoyado por las autoridades o el consenso social, funcionando como una especie de para-policía legitimado socialmente. Aun en los casos en que la opinión pública o las autoridades no apoyen sus andanzas (como es el caso de Batman o Spider-Man), puede afirmarse que sus acciones siguen estando en función del sistema.

Según Pedro Granoni, el superhéroe “defiende un orden económico capitalista, donde rige la propiedad privada de los medios de producción y la distribución desigual de la riqueza (…) sus poderes garantizan la reproducción de dicho orden burgués”. En esta línea, Umberto Eco afirma: “Superman es prácticamente omnipotente (…) un hombre que puede producir trabajo y riqueza en dimensiones astronómicas y en unos segundos. Se podría esperar la más asombrosa alteración en el orden político, económico y tecnológico, desde la solución al problema del hambre, hasta la roturación de todas las zonas actualmente inhabitables. Sin embargo, cuando no debe defender al planeta de amenazas exteriores, la acción heroica de Superman se limita solo a actuar como agente de la ley” (Eco, Apocalípticos e Integrados, 1965).

POST SCRIPTUM:

Desde los años 80 hasta nuestros días, tomando la publicación del Watchmen de Alan Moore como punto de quiebre paradigmático en los relatos de superhéroes, los conflictos morales e ideológicos de estos se han complejizado. Incluso podría hablarse de un cierto despertar de la inocencia política de los superhéroes clásicos, con historias como Kindome Come de DC o Civil War de Marvel, en las cuales se trata el problema de la libertad de acción de los superhéroes en relación al estado democrático en el cual funcionan.

(Adaptación libre de posteos publicados en el sitio pijamasurf.com)

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s