Poemas

POESÍA: FLORENCIA MINICI

El viernes 6 de octubre, en el marco del VII Festival de Poesía Latinoamericana de Bahía Blanca, Florencia Minici visita la Escuela Normal Superior de la UNS. Unos días antes leemos una selección de poemas para que nos quede sonando un poco de su música en la cabeza:

La selección de poemas haciendo click acá

Advertisements

WALTER WHITE PIENSA UN POEMA DE WALT WHITMAN

En un momento el ayudante de laboratorio le recita a Walter White un poema de Walt Whitman. La similitud fonética entre los nombres es evidente. White estaba diciendo que la química es una de las formas de la magia. El poema se llama “Cuando escuché al aprendiz de astrónomo” y dice así:

“Cuando escuché al astrónomo experto,
cuando las pruebas, las figuras, se ordenaron en columnas delante de mí,
cuando me mostraron los gráficos y los diagramas, para sumar, dividir y medirlos,
cuando yo, sentado, escuché al astronómo leer entre tantos aplausos en el salón de lecturas.

Qué pronto, inexplicablemente, me harté,
hasta levantarme e irme, vagando a solas por ahí,
en el místico y húmedo aire de la noche y, de vez en cuando,
miré hacia arriba en perfecto silencio a las estrellas.”

walterwhite-660x374

“A UNA ALONDRA”

[Poema – Texto completo]

Percy Bysshe Shelley

¡Sé bienvenido, jubiloso espíritu!
No fuiste nunca un pájaro,
tú, que desde los cielos o cerca de sus lindes,
el corazón derramas
en profusos acentos, con arte no pensado.

Alta, siempre más alta,
de la tierra te lanzas
como nube de fuego;
por el azul revuelas
y cantando, te ciernes y, cerniéndote, cantas.

En dorados relámpagos
del sol, ya trasmontado,
donde se encienden nubes,
flotas tú y te deslizas
como gozo sin cuerpo que empieza su carrera.

La tardecita pálida y purpúrea, en torno
de tu vuelo se funde:
como estrella del cielo,
al ser día, invisible
eres tú, pero escucho tu voz dulce y aguda,

fina como las flechas
de la esfera de plata,
cuya viva luz mengua
en la blanca alborada,
y ya, sin verla apenas, lejana la sentimos.

Todo el aire y la tierra
de tus trinos se colman:
así, en la noche pura,
desde una nube sola,
derrama luz la luna y se inundan los cielos.

No sabemos quién eres.
Ya ti más parecido
¿qué habrá? De la irisada nube no fluyen nunca
gotas tan radiantes,
como de tu presencia nos llueven melodías.

Así un poeta oculto
en luz de pensamientos,
que entona sus canciones,
hasta sentir el mundo
temores y esperanzas que no advirtiera nunca.

Así un alta doncella
en torre de un palacio,
que alivia pesadumbres
de amor secretamente, con música tan dulce
como el amor, fluyendo de su estancia.

Tal dorada luciérnaga
en valle de rocío,
que esparce, sin ser vista,
aéreos, sus fulgores,
entre flores y hierba que a los ojos la ocultan.

Cual rosa retirada
entre sus hojas verdes,
deshojada por brisas
tibias, hasta que sienten desmayo, por exceso
de aroma, sus ladrones de vuelo fatigado.

Al son de los chubascos
de primavera, en hierbas relucientes,
a flores despertadas por la lluvia,
a todo lo que hubiere
de alegre, claro y fresco, tu música aventaja.

Dinos, ave o espíritu,
tus dulces pensamientos:
nunca oí una alabanza
del amor o del vino,
que tan divino arrobo, ardiente, derramara.

Los coros de Himeneo,
los cantos de victoria,
junto a los tuyos fueran
ostentación vacía,
aquello en que se siente alguna falla oculta.

¿Qué objetos son la fuente
de tu feliz gorjeo?
¿Qué campos, ondas, montes?
¿Qué cielos o llanuras?
¿Qué amor de semejantes y qué ignorar de penas?

En tu alegría clara
no caben languideces;
la sombra de la angustia
nunca a ti se ha acercado;
amas y el triste hastío de amor nunca supiste.

En vigilia o dormida,
pensarás de la muerte
cosas más ciertas y hondas
que nosotros, mortales:
si no, ¿cómo brotara tu arroyo cristalino?

Miramos antes, luego;
lo que no es lloramos:
nuestra risa más clara
se mezcla con suspiros;
da los más dulces cantos nuestro pesar más triste.

Mas si hiciéramos burla
de orgullo y odio y miedo;
si hubiésemos nacido
para no llorar nunca,
no sé si llegaríamos tan cerca de tu gozo.

Mejor que todo verso
de sones deliciosos,
mejor que las preseas
de los libros, tu arte
será para el poeta, ¡tú, que al suelo escarneces!

Si un poco me dijeras
del gozo que tú sabes,
tal locura armoniosa
brotara de mis labios,
que, como yo te escucho, el mundo escucharía.

A CUENTO DEL SURREALISMO II

Otro ejemplo (ver estos), en la literatura argentina contemporánea:

“Maroma general. A cabeza descalza. En casa al mediodía sin televisión. Revisando los lomos polvorientos de la colección Tor. Sin papeles ni películas ni tiempo para leer el diario en el inodoro. Acto en tres partes. Uno. La mano se alza. Dos. La vista capta una polilla. Dos. La vista capta una espalda de mujer que dobla la esquina. Dos. La vista capta las piernas de la mujer a metro y medio del asfalto. Tres. La mano baja. En mil años conoceré el sentido de lo que digo y entonces regresaré a contártelo en sueños.”

[Alejandro Rubio]

ARTE: SURREALISMO

André Bretón escribe “El primer manifiesto surrealista”, donde dice: “SURREALISMO: sustantivo, masculino. Automatismo psíquico puro por cuyo medio se intenta expresar verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral”.

***

Fragmentos de literatura argentina que pueden ser leídos en clave surrealista:

Leopoldo Lugones en Las Montañas del oro con la seducción del mundo a través de lo mágico, lo cósmico, el símbolo, el misterio ontológico, las alucinaciones, las comarcas vedadas del ensueño y la realidad intraducible y desgarrante:

“Y he aquí que todas las torres han caído, y que mi alma, suspensa en los aires como una lámpara apagada, mira descender a Dios sobre la Torre de Oro, única, y sobre los hombres, y que los hombres miran a Dios de frente. Y entonces, la armonía de los cielos, parece como si sobre una herida vieja se derramara un ungüento de perlas finas; como si cada pecho estuviera lleno de música, como si cada mano estuviera puesta sobre la cabeza de la Amada, como si cada lengua fuera un cantero de violetas.”

surr 1 Horacio Quiroga también aporta ejemplos en Colores, con planos de complejidad espiritual: “Era una rosa que tenía nueve colores y el primero de éstos era un aguijón para los malos hombres. Azul-violado-gris-roja-verde-oscuro-blanco-perla-lila. No era menester que fuera. Dado que la primera palabra es en sí precisa hubimos de meditar todo aquel largo día sobre nuestra pretérita afirmación, siempre expresada por ellos -buenos o intranquilos-, para una dolencia que en verdad supo ser inmotivada a una hora en que las ojeras debían estar fatigadísimas por un angosto valle de silogismos donde no fuera sensato detener la marcha.” cibermitanios.com.ar

Oliverio Girondo es otro exponente, con pasajes ultraístas y surrealistas. En Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, Calcomanías y Persuasión de los días, la realidad es intuída por entre visiones lúdicas, palabras liberadas de toda significación, ironías, emotividades y constelaciones fluidas de imágenes. Pero donde más reafirmó la autenticidad del surrealismo es en En la masmédula:

“Las pupilas las órbitas han perdido la tierra los espejos los brazos los muertos las amarras el olvido su máscara el tapir no vidente el gusto el gusto el cauce sus engendros el humo cada dedo las fluctuantes paredes donde amanece el vino las raíces la frente todo canto rodado su corola los muslos los tejidos los vasos el deseo los zumos que fermenta la espera las campanas las costas los trasueños los huéspedes sus paneles los núbil las praderas las crines la lluvia las pupilas su fanal el destino pero la luna intacta es un lago de senos que se bañan tomados de la mano.” surr 3

Otro tipo de visión surrealista la encontramos en poemas de Jorge E. Ramponi. En cantos de El denodado aparece la violenta desesperación humana ante la indescifrable variedad del cosmos, la angustia, las interrogaciones, invenciones y los apóstrofes; todo en lenguaje sonoro y juegos verbales:

“Alguien que al fondo del pavor calla y escucha alguien que soy yo mismo mira en mis manos como un cruel espejo.” surr 4

Fuente: Alfredo Canedo

POESÍA: ULTRAÍSMO

“La disposición visual del poema tiene que llevar el principio de representación más lejos de lo que nunca fue llevado: es necesario que la disposición de los grupos de palabras imite visualmente aquello de lo que habla el poema, que dibuje en el papel la semejanza del barco que se hunde y la constelación celeste.” (Jacques Ranciére)

  helicoptero

(Vicente Huidobro)

apollinaire(Apollinaire)

girandula(“Girándula” – Vicente Huidobro)

Triangulo-armónico.-Vicente-Huidobro.Caligrama-publicado-en-Canciones-en-la-Noche.-1913(“Triángulo armónico” – Vicente Huidobro)

B-OGirondo(Oliverio Girondo)

POESÍA: RAYMOND CARVER – 3 POEMAS

Sangre

Éramos cinco a la mesa de juego / sin contar al croupier / y su ayudante. El hombre / de al lado mío tenía los dados / en la mano. / Se sopló los dedos, dijo: / ¡Vamos, pequeños! Y se inclinó / sobre la mesa para tirar. / En ese momento, una sangre roja brotó / de su nariz, salpicando / el verde paño de fieltro. Soltó / los dados. Se echó hacia atrás pasmado. / Y luego aterrorizado cuando la sangre / corrió por su camisa abajo. ¡Dios mío! / ¿qué me está pasando? / gritó. Se agarró a mi brazo. / Oí funcionar los motores de la Muerte. / Pero en aquella época yo era joven, / y estaba borracho, y quería jugar. / No tenía por qué escuchar. / Así que me largué. No me volví ni siquiera, / ni encontré esto dentro de mi cabeza, hasta hoy.

Desocupado

Los que eran mejores que nosotros / vivían cómodamente en casas recién pintadas / con inodoros a botón en todos los baños.
Manejaban autos de modelo y marca / reconocibles.
Los que no tenían trabajo, estaban apenados, / no les iba bien.
Sus autos extraños estaban estacionados / sobre cajones, ‘al fondo’ de casas polvorientas, / donde se amontonaban infinidad de objetos inútiles.
Los años pasan y todo y todos son reemplazados. / Existen siempre, es lo que dicen, nuevas oportunidades. / Pero, para decir la verdad, / a mí nunca me gustó el trabajo.
Mi objetivo era permanecer desocupado. / Ése era mi mérito. / Me gustaba la idea de sentarme en una silla, / hora tras hora, frente a la casa, sin hacer nada / con un sombrero sobre mi cabeza y tomando una gaseosa.
¿Qué hay de malo en eso? / Fumar, escupir de vez en cuando. / Tallar madera con mi cuchillo.
¿Hay daño o maldad en esto? / En ocasiones salgo con mi perro a perseguir conejos. / Tenés que hacerlo alguna vez.
A veces levanto a un chico gordo y rubio como yo, / diciéndole: ‘‘¿de dónde te conozco?’’ /
Nunca digas: ‘‘¿Que querés ser cuando seas grande?’’

Esperanza

“Mi esposa, dijo Pinnegar,

cuando me abandona desea que yo destruya

mi vida. Esa es su última esperanza.”

  1. H. Lawrence. Jimmy y la mujer desesperada

Me dejó el auto y doscientos dólares.
Dijo: ‘‘hasta luego, querido.
Tomate las cosas con tranquilidad ¿me entendés?
Esto es todo. Absolutamente todo.
Esto es lo que queda
después de veinte años de matrimonio.
Ella cree adivinar lo que sucederá.
Piensa que me voy a gastar la plata
en dos o tres días
y que tarde o temprano
voy a destruir el auto – que ya era mío
y que además necesitaba varios arreglos -.
Al momento de alejarme
Los vi, a ella y a su novio,
estaban cambiando la cerradura de la puerta.
Saludaron con el brazo en alto.
Los saludé de la misma manera.
Sólo para que supieran
que no había malos sentimientos de mi parte.
Apreté el acelerador y me alejé rápidamente.
Estaba como atolondrado.
Ella, por lo menos, tenía razón en eso.
Seguí el camino de la ruina.
El alcohol fue mi compañero fiel.
Resultamos buenos amigos.
No me detuve.
Recorrí el largo camino sin escalas.
Pude, al fin, dejar en el pasado
A mi amiga, la botella.
Meses, quizás años más tarde,
cuando aparecí frente a la puerta
de esa casa
manejando un auto diferente,
sobrio, vistiendo camisa y pantalones
limpios y las botas bien lustradas,
ella lloró al ver mi cara.
Su última esperanza estalló en el aire.
Y ya no tendría más esperanzas.

POESÍA: MIEDOS DE SERGIO BIZZIO

La lista de mis miedos (en desorden)

 

A la muerte.

A los aviones.

A la locura.

A las enfermedades.

A las amputaciones.

A los barcos.

A la velocidad.

A la altura.

Al mar.

A los tiburones, osos, serpientes, arañas, perros desconocidos.

A los desconocidos,

A las ciudades, barrios, calles desconocidas.

A los suburbios.

A los ascensores.

A la miseria.

A las operaciones médicas, a las operaciones financieras.

A las armas.

A los dentistas.

A la pérdida del olfato. […]

A la policía.

A los estadios de fútbol.

A las tormentas eléctricas.

A la soledad. A las muchedumbres. A la violencia. A la vejez. Al sida, al cáncer (entra en enfermedad). A la impotencia (¿entra en soledad?). A los ladrones. A la electricidad. A sufrir (entran todos los miedos juntos y se agrega el amor). A los artefactos a gas: estufas, calderas, garrafas, calefones. A los secuestros. A tener que irme a vivir al campo. (70-71)

 

Era el cielo (novela, Sergio Bizzio)

POESÍA: READY MADE

 “La sirvienta por horas”* (César Fernández Moreno)

estimada señora
la ropa está limpia
no la tendí porque yovía

y no sé si vengo mañana
me siento enferma

 

*Transcripción literal de un mensaje dejado por María.

“Esto es sólo para decir” (Williams Carlos Williams)

que me comí

las ciruelas

que había en

la heladera

y que

probablemente

guardabas

para el desayuno

Perdoname

estaban deliciosas

tan dulces

y tan frías

De Collected Poems 1921-1931 (1934)

[[César Fernández Moreno (1919-1985): Poeta, escritor, periodista argentino. Forma parte de la “generación del 40”.

Williams Carlos Williams (1883-1963): Escritor estadounidense vinculado al modernismo e imagismo. Discípulo de Ezra Pound.]]