Teoría

INTERNET: “ALGO SOBRE APRETAR TECLAS”

“Al apretar las teclas de mi máquina, toda mi existencia se concentra sobre las puntas de mis dedos. Debo al inventor de las teclas y al productor de la máquina esta libertad mía. Gracias a ellos, toda mi ‘interioridad’ fluye hacia las teclas, para concentrarse en ellas y después fluir hacia el espacio público a fin de alterarlo. De manera que apretar teclas es para mí el gesto de la publicación, de la libertad política en el sentido exacto del término. Y esto no es una mera sensación mía: es la sensación de todos los pulsadores de teclas, incluso la de los productores de tecno-imágenes”

(Vilém Flusser, década del 80)

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A este poder “publicador” y “creador” del apretar teclas (máquina de escribir, piano, filmadora) le opone un apretar menos entusiasta (tv, lavarropas, lámpara de escritorio). “Es difícil entusiasmarse por tales teclas, a no ser en publicidades que venden lavarropas. Estas teclas, lejos de entusiasmar, nos dan la sensación de que estamos actuando de manera programada”.

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ARTE: ‘READY MADE’ Y ‘COLLAGE’

Ambos son procedimientos estéticos usados por las vanguardias históricas, como el surrealismo, el cubismo y el futurismo.

El Ready made o “arte encontrado” refiere al arte realizado mediante el uso de objetos que normalmente no se consideran artísticos, porque no cumplen fundamentalmente una función estética, a menudo modificados. La obra Fuente, de Marcel Duchamp -un orinal que firmó con el seudónimo «R. Mutt»- confundió al mundo del arte en 1917. La revista The Blind Man del mismo año dice «El hecho de que el señor Mutt realizara o no La Fuente con sus propias manos carece de importancia. La eligió. Agarró un artículo de la vida cotidiana y lo presentó de tal modo que su significado utilitario desapareció bajo un título y un punto de vista nuevos. Creó un pensamiento nuevo para ese objeto».

El collage, por su parte, es una técnica que consiste en ensamblar elementos diversos en un tono unificado. El término se aplica sobre todo a la pintura, pero por extensión se puede referir a cualquier otra manifestación artística, como la música, el cine o la literatura. Viene del francés y significa “pegado” (también “fingido” o “falseado”).

Dice Picasso en relación al collage: “Si un trozo de periódico puede convertirse en una botella, eso también nos da algo que pensar con respecto a los periódicos y las botellas. Este objeto desplazado ha entrado a formar parte de un universo para el que no fue hecho, donde conserva, en cierta medida, su extrañeza”.

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TEORÍA: BARTHES Y LINK

“Un amigo acaba de perder a su ser querido, y quiero expresarle mi condolencia. Me pongo a escribirle espontáneamente una carta. Sin embargo, las palabras que se me ocurren no me satisfacen: son “frases”: hago “frases” con lo más afectivo de mí mismo; entonces me digo que el mensaje que quiero hacer llegar a ese amigo, y que es mi condolencia misma, en resumidas cuentas podría reducirse a unas pocas palabras: Recibe mi pésame. Sin embargo, el fin mismo de la comunicación se opone a ello, ya que sería un mensaje frío, y por consiguiente, de sentido contrario, puesto que lo que quiero comunicar es el calor mismo de mi sentimiento. La conclusión es la de que, para dar vida a mi mensaje (es decir, en resumidas cuentas, para que sea exacto), es preciso no sólo que lo varíe, sino además que esta variación sea original y como inventada.

En esta sucesión fatal de condicionamientos reconocemos a la literatura misma (que mi mensaje final trate de escapar a la “literatura” no es más que una variación última, una argucia de la literatura). Como mi carta de pésame, todo escrito sólo se convierte en obra cuando puede variar, en determinadas condiciones, un mensaje primero (que quizá también él sea: amo, sufro, compadezco). Estas condiciones de variaciones son el ser de la literatura (lo que los formalistas rusos llamaban la literaturnost, la “literaturidad”), y al igual que mi carta, finalmente sólo pueden tener relación con la originalidad del segundo mensaje.”(Roland Barthes: Ensayos críticos, Barcelona, Seix Barral, 1966, p.12))

“La de Barthes es una definición que pretende ser más precisa de todo lo que viene diciendo. Es, a la vez, una definición que dejaría afuera todo aquello que resulte meramente repetido, que no sea, en algún sentido original.

[…]

Desde otro punto de vista, la literatura es un perceptrón. Un preceptrón es una máquina que reproduce artificialmente procesos perceptivos. De modo que la literatura reproduce artificialmente procesos perceptivos de la sociedad globalmente considerada. La literatura es una máquina de percibir.

[…]

De modo que la literatura es un aparato artificial que sirve para percibir. Si se trata de un aparato artificial es obvio que interviene un artificio, una técnica. El uso de técnicas y artificios es lo que convierte a la literatura en un trabajo o una producción.”

 

 

 

(Prólogo a Literator IV de Daniel Link, fragmentos)